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Este proyecto nació en el Liceo 11 de Villa Urquiza, por iniciativa de un grupo de profesoras que sueñan con un mundo más justo para todxs, con menos violencia y más respeto. La educación sexual es una herramienta de liberación y descolonización de los cuerpos, hoy dominados por mandatos que oprimen y provocan sufrimiento. Como la vida es cambio constante, algunas personas se quedan, otras se van, entonces este proyecto toma vuelo propio, se expande, se multiplica, e invita a todxs lxs que quieran sumarse a esta aventura de desandar caminos y armar otros nuevos, mejores...
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jueves, 23 de junio de 2011

"Hablar para ellos es difícil"

La escuela es un lugar privilegiado para la construcción de capacidades de simbolización y de expresión mediante las palabras.
La violencia aparece allí donde alguien no pudo hablar, donde pasó directamente al acto. Educar en sexualidad es también visualizar las consecuencias de los mandatos sobre lo masculino y desnaturalizarlos: ayudarlos a saber decir, a expresar sus emociones, a conectarse con su mundo íntimo. Probablemente no tengan luego otras oportunidades en sus vidas para pensarse junto con otros/as y sacarse de encima el pesado fardo de la cultura patriarcal y machista, que deriva en violencia.

PSICOLOGIA › TRABAJO TERAPEUTICO CON CONDENADOS POR VIOLENCIA CONYUGAL

“Yo sé que golpeé a mi mujer”

La autora narra la experiencia en uno de los centros terapéuticos que, en Francia, trabajan con hombres condenados penalmente por violencia conyugal: intervienen sobre “los procesos psicológicos que engendran la violencia, para evitar recidivas y repeticiones de generación en generación. La terapia a los responsables de violencia conyugal se considera indispensable para proteger a las víctimas”.

Por Andrea Pellegrini *

El número de mujeres muertas como consecuencia de la violencia de género en manos de su compañero o ex compañero sigue siendo muy elevado. Las cifras son escalofriantes. En Francia, cada tres días una mujer muere golpeada por su cónyuge en su propia casa. Las víctimas mortales muestran únicamente la punta del iceberg de la violencia y discriminación que sufren. Sólo el 9 por ciento de ellas se atreve a franquear la esfera privada y a denunciar la situación. El problema de la agresión de géneros no puede entenderse solamente como un problema personal. El comportamiento del hombre violento puede inscribirse en un tipo de personalidad determinada, pero esto no basta para explicarlo. La violencia se entiende en un contexto sociocultural, en un proceso de construcción social de los géneros y en particular de la construcción de la identidad masculina. (...)

Durante un año concurro, en calidad de observadora, al proyecto piloto de una asociación afiliada a la Fnacav (Federación Nacional de Asociaciones y Centros para Autores de Violencia Conyugales y Familiares), que trabaja en estrecha colaboración con el Servicio Penitenciario de Inserción. Los hombres allí reunidos lo están por obligación, por una decisión de la Justicia. Algunos, para asistir, salen de la cárcel donde están detenidos; otros están bajo libertad condicional; otros, presos domiciliarios, llevan pulsera electrónica. Todos están condenados por violencia conyugal en todas sus formas: física, verbal y sexual. El grupo es representativo de la realidad. El infierno conyugal existe en todos los medios sociales y culturales. Están reunidos bajo la misma consigna un jardinero, un investigador, un albañil, un funcionario de Tribunales, un barman, un comerciante, un electricista. De la banalización a la toma de conciencia, del enojo a la aceptación, de lo factual a lo íntimo, el camino es largo y sinuoso.

Todos empiezan por defenderse, por hablar de la violencia desencadenada por el otro: la mujer. La versión más común es la del accidente. Son incapaces de reconocerse como hombres violentos y tratan de justificar sus conductas como respuestas a un contexto particular. El pasaje al acto se cuenta como un desborde en una situación excepcional. Mohamed es un hombre de treinta años con aspecto de gordo bonachón, de esos que tienen aspecto de no matar a una mosca. Está condenado a diez meses de cárcel porque su mujer lo denunció, luego de un altercado: “Ella insultó a mi madre y yo le di una patada en la pierna y me fui, me fui a dar una vuelta porque me sacó... Los vecinos la llevaron al hospital y con un certificado del médico le hicieron firmar la denuncia... Yo no sabía nada de todo esto, salí a tomar aire... Es cualquier cosa... ¡Soy un tipo calmo!”.

Remi, funcionario, veinte años, banaliza y evoca lo pasado como un percance. Al escucharlo, parece estar hablando de un accidente en la ruta: “En el medio de la discusión se me cruzó y me topé con ella, la choqué, chocamos, pero fue excepcional... La decisión de la Justicia es exagerada. ¡Ni siquiera tenía un moretón!”.

Los demás asienten con la cabeza. Es la primera impresión compartida: la de injusticia. Todos coinciden en que las medidas legales son desmedidas, todos afirman haberse sentido desbordados en el medio de una pelea, pero minimizan los hechos, los golpes, las marcas sobre el cuerpo: “Fue sólo una pelea”; “La empujé y se cayó mal”; “Ella se hace moretones fácilmente”; “Le di un par de bofetadas, es todo, ¡ya es historia!”. Los golpes son para ellos insignificantes. Lo que los afecta efectivamente es la decisión judicial, porque a partir de ahí la violencia se hace palpable y la visibilidad de sus actos los empieza a incomodar. La sentencia es en un primer momento más traumática que lo sucedido en la esfera íntima.

“Lo que más me aterrorizó fue ir al tribunal. Me vinieron a buscar a casa a las diez de la mañana”, dice Alex, un chico de veinticuatro años que trabaja en unos de los bares más top de la ciudad. “Lo más duro de toda esta historia es tener que llevar una pulsera eléctrica, saber que la tenés todo el tiempo para dormir, para bañarte...”

La medida de la Justicia marca el principio de una toma de conciencia de la gravedad de los hechos cometidos; por eso, una de las prioridades del gobierno francés y de la Federación es articular la ley con la toma de conciencia. Este es un momento crucial en la vida de estos hombres: la articulación entre lo público y lo íntimo, entre lo social y lo personal. Hablar es para ellos difícil, pero lograr que se expresen es una manera de empezar a proteger a las mujeres. La mayoría son hombres de “acción” y tienen una real dificultad de elaboración y simbolización.

Representaciones mentales insuficientes hacen que durante muchas sesiones su discurso se organice en torno de la realidad concreta y lo más trivial: hablan de sus oficios, de lo cotidiano, de mecánica, con lujo de detalles. La resistencia a abordar el mundo interno e íntimo es un denominador común.(...)

Todos los sujetos del grupo tienen esquemas bien aferrados sobre la relación entre hombres y mujeres, justificados por un discurso social dominante muy marcado. Durante las sesiones se conversa mucho de mujeres: de la propia y de todas las otras, porque “son un género aparte”; “son todas iguales”; “cuando no querés que se vaya tu hombre tenés que hacer un mínimo, ¿no?”; “te confunden todas y te enroscan con sus bobadas”; “y sí, muchachos, tenemos todos el mismo modelo” (hablando de sus mujeres).

Entre ellos se enfurecen contra “ellas” y coinciden en casi todo. En esos momentos nadie parece tener conciencia del carácter sexuado de sus palabras y aun menos del de sus actos: “¡Y qué, ella también un día me dio una bofetada y no por eso llamé a la policía!”.

Ese día estamos sólo dos mujeres en el grupo, la terapeuta y yo, pero nuestra presencia real ha sido momentáneamente olvidada y uno de ellos protesta: “¿Por qué no hay nunca mujeres en el grupo, eh?... ¿Por qué?... ¿Dónde están las mujeres?... ¿No podríamos invitarlas ya que tienen tanto que decir?”. La sesión finaliza con una suerte de conclusión: “Mi jefa, mi vieja, mi tía, mi mujer, son todas iguales, me tratan todas de la misma manera: me comen el coco”. Y todos asienten.

Estos hombres dicen mucho a pesar de ellos, de los lugares asignados e inamovibles que ocupan y que explican la complejidad de la violencia entre hombres y mujeres, que se engendra siempre en la conjunción de representaciones rígidas de la diferencia de géneros, en la reproducción de los modelos familiares, en una incapacidad o falta de elaboración y simbolización de los acontecimientos de la vida.

El grupo funciona como una contención para estos hombres: favorece la expresión de los conflictos personales. Las historias de unos resuenan y hacen eco en los otros: “Si fuese el único en el mundo, estaría en un psiquiátrico –dice Anthony–. Al menos sé que no soy el único idiota sobre esta tierra”. Constituyen un grupo de pertenencia desde el cual cada uno va separándose y definiéndose a partir de su propia historia: “Tu historia me hace pensar en la mía, pero cada historia es distinta, ¿no?”, le dice Alex a Anthony. “Sí, parecida, salvo que yo esperé trece años antes de separarme.”

Desde sus lugares rígidos y a pesar de sus palabras recurrentes, estos hombres nos enseñan mucho sobre la complejidad de la violencia entre hombres y mujeres. En esa zona oscura de convergencia de historias de vida, de modelos familiares, de representaciones rígidas sobre la diferencia de sexos y de la incapacidad para elaborar todo esto, allí se dilucida de a poco el surgimiento de la violencia. La palabra va reemplazando paulatinamente los efectos de separación que representan, para estos sujetos, los golpes. Transformar el pasaje al acto en acto de pasaje es el trabajo al cual nos abocamos en cada sesión. Y la palabra se vuelve cada vez más significativa.

El año se termina y mi misión llega a término. Alex deja el grupo porque se va a vivir a otra ciudad: “Hace más de un año que asisto al grupo y hoy me voy... Yo tenía muchos prejuicios, el grupo me daba miedo. No quería hablar de lo sucedido con todo el mundo, pero hoy me siento bien en el grupo, aunque haya cosas de las cuales todavía me da vergüenza hablar... Es bueno poder analizar para no repetir... Lo que pasó es un punto negro en mi currículum, una mancha en mi vida... No quiero reproducir el esquema de mi padre, que es para mí como una ruta trazada de antemano, y hacer daño a la gente que quiero... Viéndonos a todos aquí reunidos, empiezo a decirme que, si bien no es un acto lo que resume al hombre que uno tiene enfrente, incluso si ustedes no me conocieran, yo sé que golpeé a mi mujer, y vuelvo a ver la escena una y otra vez y sé cómo puedo ser a veces, cómo soy en definitiva. Es una mancha en mí, visible y resistente. Aquí pude hablar del problema que me habita: la violencia”.

Esa fue también mi última sesión. Día de despedidas. Una vez más, cuestión de separaciones.

* Licenciada en Lingüística y Psicoanálisis, Universidad de Paul Valéry. Montpellier, France. El texto se publicará este año en el sitio de la Fédération Nationale des Associations et des Centres de Prise en Charge d’Auteurs de Violences Conjugales et Familiaires (Fcanav).

http://www.pagina12.com.ar/diario/psicologia/9-170624-2011-06-23.html


martes, 17 de mayo de 2011

Violencia Familiar: guía de derivaciones

Línea 137

BRIGADA MOVIL DE ATENCION A VICTIMAS DE VIOLENCIA FAMILIAR

Centro de Atención a la Víctima

Depende de la Policía Federal Argentina

Titular del Centro: Comisaria María Isabel Sande

Zona Norte
Domicilio: Av. Las Heras 1855 1º - Capital Federal
Tel: 4801-4444/8146

Zona Sur
Domicilio: Vélez Sársfield 170
Tel: 4305-2010

Centro de Atención a las Víctimas de Violencia Sexual

Domicilio: Pasaje Peluffo 3981 . Barrio Almagro
Tel: 4981-6882/4958-4291 (24hs)
Titular del Centro: Comisaria Dra. Mabel Franco
E-mail: Abusosexual@policiafederal.gov.ar

Línea Mujer Gratuita 0800-666- 8537. G.C.B.A.

Servicio: Atención todos los días las 24 horas.

Línea de Prevención a la Violencia Doméstica y Sexual

Asesoramiento, contención, derivación asistencial e intervención en situaciones de emergencia a mujeres victimas de violencia.

Línea "TE AYUDO"

Asesoramiento, contención y derivación asistencial en la problemática de maltrato y abuso sexual infanto-juvenil.

Línea de Prevención del Cáncer Génito-Mamario

Información sobre salud sexual y reproductiva.

Línea Asistencia Integral para Adolescentes "NOVIAZGOS VIOLENTOS"

Trabaja con adolescentes entre 13 y 21 años con vínculos violentos físicos, psíquicos y/o sexuales en sus relaciones de pareja.

Dirección General de la Mujer. G.C.B.A.

Servicio: Asesoramiento, orientación y patrocinio fundamentalmente en violencia familiar.
Derivan a la persona a un refugio cuando el caso lo requiere.
Atención: Lunes a viernes de 11 a 15.
Dirección: Carlos Pellegrini 211, P. 7º, Cap. Fed.
Teléfono: 4323-8000 int. 4800
Email: Documentosmujer@buenosaires.gov.ar
Web: http://www.buenosaires.gov.ar/guiaba/index.php?inc=detalle&menu=1&id=164

Centros Comunitarios de Atención Integral a la Violencia

1) PIEDRAS "ISABEL CALVO" (CONSTITUCION)
Servicio: Casos de violencia familiar.
Asistencia y orientación psicológica.
Asesoramiento y patrocinio letrado.
Atención: Lunes a viernes de 9:30 a 16.30.
Dirección: Piedras 1281
Teléfono: 4307-3187

2) MARGARITA MALHARO (ONCE)
Servicio: Casos de violencia familiar.
Asistencia y orientación psicológica.
Asesoramiento y patrocinio letrado.
Atención: Lunes a viernes de 10 a 16.
Dirección: 24 de Noviembre 113
Teléfono: 4931-6296

3) HUMBERTO PRIMO 470 "ALICIA MOREAU" (SAN TELMO)
Servicio: Casos de violencia familiar.
Asistencia y orientación psicológica.
Asesoramiento y patrocinio letrado.
Atención: Lunes a viernes de 12 a 19.
Dirección: Humberto Primo 470, 1º piso.
Teléfono: 4300-7775

4) CENTRO J. SALGUERO "ELVIRA RAWSON" (ALMAGRO)
Servicio: Casos de violencia familiar.
Asistencia y orientación psicológica.
Asesoramiento y patrocinio letrado.
Atención: Lunes a Viernes de 12 a19.
Dirección: Salguero 765.
Teléfono: 4867-0163

Programas:
a) violencia niños: Lunes a viernes de 9 a 19.
b) violencia familiar / violencia conyugal: Lunes a viernes de 12 a 19.
c) noviazgos violentos: Lunes, martes, jueves y a viernes de 9 a 12.

5) CENTRO CAFAYATE (VILLA LUGANO)
Servicio: Casos de violencia familiar.
Asistencia y orientación psicológica
Asesoramiento y patrocinio letrado
Atención: Lunes a viernes de 10 a 14.
Dirección: Cafayate 5230
Teléfono: 4605-5741, int. 32.

6) CENTRO ABERASTURY. (ONCE)
a) PROGRAMA PARA MADRES MALTRATADAS POR SUS HIJOS MAYORES DE 14 AÑOS.
Teléfono: 4956-1768 Horario: 9 a 17
Dirección: Hipólito Irigoyen 3202
b) PROGRAMA DE ATENCION PSICOLÓGICA Y TALLERES
Servicio: Mujeres mayores de 21 años. No necesita encontrarse con una situación de violencia.
c) PROGRAMA GRUPO PARA HOMBRES VIOLENTOS
Servicio: Terapia grupal o individual para hombres con características violentas y cuyas mujeres se encuentran en tratamiento en alguno de los Servicios de la Dirección Nacional de la Mujer.

7) CENTRO BEIRO "MARIA GALLEGO" (VILLA DEVOTO)
Servicio: Casos de violencia familiar.
Asistencia y orientación psicológica
Asesoramiento y patrocinio letrado
Atención: Lunes a viernes de 10 a 16.
Dirección: Francisco Beiró 5229
Teléfono: 4568-1245.

8) CASA-REFUGIO "MARIQUITA SANCHEZ"
Servicio: Alberga a mujeres mayores de 21 años que residan en la ciudad de Bs. As., víctimas de violencia familiar con hijos menores en situación de riesgo.
Atención: Lunes a viernes de 10 a 16.
Dirección: La Dirección de la "casa refugio", por razones de seguridad de las personas que allí se internen, no se informa.
Subsidiariamente dirigirse a C. Pellegrini 211, P.7º, Cap. Fed.
Teléfono: Línea mujer 0800-666-8537.

9) CASA DE MEDIO CAMINO "JULIETA LANTERI"
Servicio: Para mujeres víctimas de violencia familiar en situación de reinserción social y laboral.
Atención: Línea mujer 0800-666-8537
Dirección: Carlos Pellegrini 211, Piso 7ª, Cap. Fed.

Centro Lola Mora

Servicio: Asistencia a mujeres con adiciones y victimas de delitos sexuales..
Atención: Lunes a viernes de 9 a 16.
Dirección: Agüero 301, Cap. Fed.
Teléfono: 4866-1245

Secretaría Nacional de Niñéz, Adolescencia y Familia. MInisterio de Desarrollo Social de la Nación

Servicio: Asesoramiento jurídico gratuito.
Protección integral ante violencia, para niños, niñas y adolescentes.
Atención: Lunes a viernes de 8:30 a l6:30.
Dirección: Juan Domingo Perón 524. CP 1038, Cap. Fed.
Teléfono: Línea gratuita 0800-2222800.- 4338-5800
Web: http://www.desarrollosocial.gov.ar/sennaf/default.asp

Buenos Aires Presente. G.C.B.A.

Servicio: Se presta en unidades móviles a personas en situación de calle.
Asistencia y derivación de personas en situación de riesgo.
Atención: Las 24 horas.
Teléfono: 108

Consejo Nacional de la Mujer. Presidencia de la Nación

Servicio : Orientación y derivación en casos de violencia familiar y en drogadicción.
Atención: Lunes a viernes de 9 a 20
Dirección: Avda. Paseo Colon 275.Piso 5 Cap. Fed.
Teléfono: 4342-7079/4342-9010

Denuncias Violencia Familiar. Poder Judicial de la Nación

Servicio : Denuncia en caso de violencia familia.
Atención: Lunes a viernes de 7:30 a 13:30.
Dirección: Lavalle 1220 1 Piso, Cap. Fed.


Fuente

:http://www.jus.gov.ar/atencion-al-ciudadano/guia-de-derivaciones/violencia-familiar.aspx

martes, 23 de marzo de 2010

Argentina, 1976: el horror sobre el cuerpo de las mujeres


24 de marzo de 1976 -


Todos los derechos de las personas son suspendidos en nombre del Orden, Dios y la Patria. Terror, oscuridad, horror, torturas, persecuciones, sometimiento. Mentiras difundidas por TV, puertas rotas a patadas, intimidad del hogar invadida por las botas y los fusiles. Muchas bocas cerradas, complicidades tejidas entre copas de champagne, brindis por las ganancias que genera el dolor del otro. Miseria planificada escribió Rodolfo Walsh, y al día siguiente lo mataron.


Duele la gran farsa armada para dominar, mientras jugábamos al té con las muñecas.
Duelen las señoras coquetas por TV mientras otras señoras sin peinar y sin maquillar tan decorosamente buscaban desgarradas a sus hijos e hijas y nadie les daba un lugar en las mesas de los importantes. Eran las “locas de Plaza de Mayo”.


Duelen también los gritos que no escuchamos, las manos que no pudimos extender, las puertas que no pudimos abrir para la fuga. Cuerpos evaporados en las salas del horror. Nombres condenados a vagar entre las sombras. La prohibición del decir y del saber, la clausura de la palabra.


En ese contexto de represión e impunidad , el cuerpo de las mujeres prisioneras se convirtió en un campo de batalla especialmente cruel.


El último viernes fue publicada una nota en Página 12 sobre las acciones que están realizando distintas organizaciones para visibilizar la violencia sexual durante la dictadura:


"Las organizaciones no gubernamentales Comité de América Latina y el Caribe para la Defensa de la Mujer (Cladem) e Insgenar (Instituto de Género, Derecho y Desarrollo) presentaron un amicus curiae (el dictamen de una organización “amiga del tribunal” que tiene interés legítimo probado en la resolución de la causa) ante el juzgado, en el que argumentan que la violencia sexual cometida en los centros clandestinos de detención de la dictadura fueron parte del plan sistemático de represión ilegal, y por lo tanto constituyen delitos de lesa humanidad, imprescriptibles. La sanción de la violencia sexual permitiría dar visibilidad de una práctica que se ensañó con las mujeres por haberse apartado del rol históricamente asignado."


"No fueron hechos aislados ni situaciones “fuera de control”. Las violaciones, los abusos, las órdenes de desnudarse como parte de los tormentos formaron parte de un plan sistemático durante la represión ilegal de la última dictadura. La violencia sexual, desde esta perspectiva, y gracias a los valientes testimonios de algunas víctimas, podría ser juzgada como un delito de lesa humanidad."


Para leer la nota completa:

(El cuadro es Destrucción de Xul Solar)

miércoles, 25 de noviembre de 2009

25 de noviembre: Día Internacional para la Eliminación de la Violencia contra las Mujeres


“Cuando las víctimas son mujeres nadie se alarma”
En el Día Internacional para la Eliminación de la Violencia contra las Mujeres, la abogada rosarina advierte que la violencia machista es “un problema de seguridad y una violación de los derechos humanos”.

Por Mariana Carbajal
“Si las 204 víctimas de femicidios registradas en los primeros diez meses del año en la Argentina fueran personas perseguidas por su color de piel o por profesar la religión judía, estaríamos hablando de un genocidio, pero como son simplemente mujeres, nadie se alarma”, cuestionó Susana Chiarotti, la abogada rosarina que integra el comité de expertas de la Organización de Estados Americanos (OEA) que se encarga de evaluar a los países del continente en el cumplimiento de la Convención Interamericana para Prevenir, Sancionar y Erradicar la Violencia contra la Mujer, suscripta en Belém do Pará. En una entrevista con este diario, Chiarotti consideró que “se debe entender que la violencia contra las mujeres es un problema de seguridad y una violación de los derechos humanos”. La especialista destacó avances que se han realizado en el país en el último año, como la sanción de una ley integral, pero reclamó la urgente implementación de un Plan Nacional de Acción para enfrentar la violencia machista y la inclusión en el Presupuesto 2010, en discusión en el Congreso, de partidas específicas para ponerlo en marcha.
Para seguir leyendo:
LA VIOLENCIA CONTRA LAS MUJERES EN LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN
(INFORME ESPAÑOL)